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¿Hacen falta estadísticas cuando entrenas en categoría amateur?

Respuesta corta: sí, pero tres, contadas a mano y sobre un solo tema. El resto es decorado que sale caro y no modifica ningún ejercicio.

· 5 min de lectura

Hoja de partido anotada a mano con palotes de recuento, al borde de un campo

Las tablas de estadísticas impresionan a las juntas directivas y tranquilizan a los entrenadores. Tienen un defecto: entre el porcentaje de posesión que se muestra el lunes y el contenido del entrenamiento del martes, casi nunca hay ningún vínculo. Una cifra que no cambia una decisión es una decoración.

Por qué la mayoría de las cifras no sirven de nada a nivel amateur

  • La muestra es demasiado pequeña. Una temporada amateur cuenta con veinte a treinta partidos, a menudo con una plantilla que cambia cada semana. Con ese volumen, la diferencia entre un 48 % y un 54 % de posesión es puro ruido.
  • La medición no es fiable. Un recuento automático sobre un vídeo amateur confunde las camisetas, pierde a los jugadores que salen del encuadre y se salta los saques de banda. La precisión que se muestra es más alta que la precisión real, lo peor de los dos mundos.
  • La cifra no dice qué hacer. Saber que ganamos el 42 % de los duelos no dice si hay que trabajar la colocación, el momento o la elección del duelo. Tres sesiones distintas, una sola cifra.

Los tres contadores que merecen la pena

Un contador útil tiene tres propiedades: recae sobre un comportamiento que entrenas de verdad, se cuenta sin dudar y puede moverse en un mes. Tres ejemplos, para adaptar a tu deporte y al tema del momento:

  1. Las situaciones que trabajas esta semana. Si el tema es la salida de balón, cuenta las salidas intentadas y las salidas logradas. Nada más.
  2. Lo que concedes en un punto concreto. Golpes de castigo concedidos en los últimos treinta metros, pérdidas de balón en el primer tercio, balones perdidos en transición. Uno solo.
  3. Una repetición de comportamiento colectivo. De cada diez pérdidas de balón, cuántas veces reacciona el equipo en los seis segundos siguientes. Es el contador con más efecto visible en un grupo amateur, porque el progreso es rápido.

Contar sin engañarse

El recuento casero tiene un enemigo conocido: encontramos lo que buscamos. Tres reglas bastan para contenerlo.

  • Definir antes. Escribe lo que cuenta como una ocurrencia, en una frase, antes del primer partido. Si no, la definición se desliza a lo largo de la temporada y las cifras dejan de ser comparables.
  • Contar después, sobre el vídeo. En directo se pierde la mitad de las ocurrencias y se recuerdan las espectaculares. Es la única aportación real del vídeo al recuento.
  • Siempre la misma persona. Dos observadores distintos producen dos series que no se pueden comparar, aunque usen la misma definición.

La cifra dice dónde mirar, la imagen dice qué corregir

Es la buena articulación entre ambas, y vale para todos los niveles. El contador señala que perdemos siete saques de puerta de doce; no dice por qué. La respuesta está en las siete secuencias, que hay que revisar, y la mayoría de las veces dos de ellas bastan para que aparezca el motivo común.

Visto al revés, esto evita el defecto contrario: pasar una hora mirando imágenes sin saber qué se busca. El método de lectura se detalla en cómo analizar un partido de fútbol.

Cuándo pasar a más

El momento de complicar las cosas es fácil de reconocer: cuando una decisión depende de una cifra que no tienes. Mientras no sea así, añadir indicadores añade tiempo de registro, no comprensión.

Y si quieres un criterio de compra: una herramienta de estadísticas merece su precio el día en que te hace modificar un ejercicio. No el día en que produce un bonito informe.

Preguntas frecuentes

¿Con qué estadísticas empezar?

Con el tema que ya trabajas, con dos cifras: intentos y logros. Un indicador que no corresponde a ningún ejercicio de tu sesión no servirá, sea cual sea su calidad.

¿Los programas calculan estas cifras automáticamente?

Algunos lo ofrecen, con una fiabilidad variable en un vídeo amateur filmado desde un solo punto de vista. Para tres contadores sobre un solo tema, una raya en una hoja sigue siendo más fiable y lleva diez minutos.

¿La posesión sirve de verdad para algo?

Rara vez a nivel amateur. Describe un estilo más que un rendimiento, y la diferencia entre dos partidos suele ser inferior a la imprecisión de la medición. Dos equipos pueden ganar con un 40 % o un 60 % de posesión sin que la cifra explique nada.

¿Cuántos partidos hacen falta antes de sacar conclusiones?

Tres para detectar una tendencia en un comportamiento concreto, media temporada para afirmar algo sobre el equipo. Por debajo, mides sobre todo al rival y a los ausentes del día.

Por deporte: Fútbol · Baloncesto · Balonmano

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El contador dice dónde, el clip dice qué

TactiCam guarda las secuencias en el momento en que pulsas: el martes, vuelves a abrir los siete saques de puerta perdidos en dos minutos, no en dos horas. Prueba de 14 días, sin tarjeta bancaria.