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Cómo filmar todo el campo con un teléfono
La pregunta vuelve a cada inicio de temporada, y la respuesta corta decepciona: desde el borde de un campo de once, un solo teléfono no cubre todo. Es cuestión de geometría, no de modelo. Hay tres maneras de salir del apuro.
Un teléfono con encuadre normal ve un ángulo de unos 70 grados. Colocado en la banda a la altura del círculo central, a cinco metros de la línea, cubre unos sesenta metros de ancho: un campo de siete, un pabellón de balonmano o de baloncesto, sí. Un campo de once de cien metros de largo, no: falta un cuarto a cada lado, justo donde se juegan los saques y los centros.
Alejarse cuesta legibilidad
La primera idea es alejarse. Funciona sobre el papel: a quince metros de la línea, el mismo ángulo cubre todo el campo. Falla en la pantalla: un jugador situado en la banda opuesta, a setenta metros, mide solo veinte píxeles de alto en 1080p. Se ve que hay alguien, pero no su número, ni su orientación, ni si está mirando el juego. Para leer colocaciones todavía es utilizable; para mostrarle a un jugador lo que ha hecho, está perdido.
Subir es más eficaz que alejarse: desde cuatro metros de altura, el campo se abre y los jugadores se separan en lugar de taparse. Pero la altura no cambia el ángulo. Ajusta la legibilidad, no la cobertura. Son dos cuestiones distintas, y la colocación de la cámara trata la primera.
El ultra gran angular: sí para el siete, no para el once
Casi todos los teléfonos recientes tienen un segundo objetivo de 110 o 120 grados. En un campo de siete o en pabellón, resuelve el problema: todo entra en el encuadre desde un punto razonable, y la deformación de los bordes sigue siendo aceptable. En un campo de once, hace entrar el campo, pero al precio de tres defectos que se suman:
- Los bordes se estiran. Las áreas, justo lo que se quiere ver, quedan en las zonas más deformadas de la imagen.
- La nitidez cae. El sensor del ultra gran angular es casi siempre peor que el principal; los jugadores lejanos se convierten en manchas.
- La luz baja. A última hora de la tarde o bajo los focos, el ultra gran angular es el primero en fallar.
Quédate con la regla según el ancho del campo: hasta sesenta metros, un solo aparato con ultra gran angular basta; más allá, hacen falta dos aparatos o aceptar perder los lados.
Dos teléfonos: cubrir sin alejarse
La solución que se sostiene en un campo de once es la de las cámaras automáticas, aplicada con lo que el club ya tiene: dos aparatos uno al lado del otro, cada uno encuadrando una mitad, unidos en una sola imagen ancha. Se mantiene la distancia corta, y por tanto jugadores legibles, y se cubre todo. Tres condiciones para que la unión aguante:
- Misma altura, mismo punto. Los dos teléfonos en el mismo trípode o en la misma barra, a pocos centímetros uno del otro. Dos trípodes separados cinco metros dan dos puntos de vista imposibles de empalmar.
- Un solapamiento del diez al quince por ciento. Cada aparato debe ver un poco de la mitad del otro, en general el círculo central. Sin solapamiento, la costura es un hueco; con demasiado, se pierde ancho para nada.
- Los mismos ajustes. Misma resolución, misma cadencia, exposición bloqueada en los dos. Un aparato con exposición automática y el otro sin ella producen una costura visible cada vez que pasa una nube.
La unión en sí se hace con software, no a mano: un montaje manual de dos vídeos lleva horas y nunca se sostiene durante todo un partido. Es el punto en que marca la diferencia una herramienta pensada para esto, y es un detalle de ejecución más que el método.
Por deporte, lo que hace falta realmente
- Fútbol de once, rugby: dos aparatos, o uno solo aceptando perder los veinte metros de cada lado. Para trabajar las jugadas a balón parado, uno solo basta, encuadrado en el área.
- Fútbol de siete o de nueve, hockey sobre hierba: un aparato con ultra gran angular desde cuatro metros de altura cubre todo.
- Pabellón (balonmano, baloncesto, unihockey, voleibol): un aparato con encuadre normal desde la grada, en altura, cubre la pista entera. El ultra gran angular no aporta nada y pierde luz, lo que importa más en pabellón.
Lo que no funciona
Los objetivos «fisheye» de clip que se venden por unos pocos francos deforman todo y dejan el centro borroso. Las cámaras 360 dividen su resolución entre dos hemisferios: la mitad útil está en 1080p como mucho, y el campo, a veinte metros, ya no se lee. Y filmar desde detrás de una portería para «verlo todo en profundidad» aplasta las distancias hasta el punto de que las dos líneas se confunden.
Preguntas frecuentes
¿Basta un objetivo gran angular de clip en el teléfono?
No. Los modelos baratos deforman mucho y dejan el centro borroso. El ultra gran angular integrado en un teléfono reciente es mejor, y por sí solo basta únicamente hasta sesenta metros de ancho.
¿Una cámara 360 cubre todo el campo?
Lo ve todo, pero con una resolución repartida entre dos objetivos: la mitad que mira al campo está como mucho en 1080p, y los jugadores a veinte metros ya no se leen.
¿Hay que ver las dos porterías a la vez?
Para el análisis colectivo, sí: es lo que permite leer la separación entre las líneas. Para trabajar una fase concreta, no, y un solo aparato con un encuadre cerrado vale más.
¿Qué resolución elegir?
1080p. La 4K cuadruplica el peso de los archivos por una mejora que la pantalla de un teléfono no muestra. Lo que hace legible a un jugador es la distancia y la altura, no la resolución.
Por deporte: Fútbol · Rugby · Hockey sobre hierba
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